martes, 13 de diciembre de 2011
Memoria selectiva
Era verano, tiempo de calor. La casa estaba llena de gente. Mi hermano Fernando había venido de la mili y había traído música desconocida para mí: allí estaban Carly Simon, Cat Stevens y Serrat. Yo tenía 13 años, el pelo muy largo y el cuerpo delgado. Tenía una amiga cruzando la calle y nos llamábamos de balcón a balcón, nos reíamos de todo, pasábamos horas y horas hablando y riendo de todo, de nada, de cualquier cosa. Nos enamorábamos cada día de alguien y recreábamos nuestra historia de amor en las canciones que sonaban el el cuarto de estar de la antigua casa de mis padres. Eran cintas de cassette, que daban vueltas y más vueltas en un aparato traído de Canarias por uno de mis hermanos. Mary Trini cantaba: "quién a los 15 años no dejó su cuerpo abrazar?" y mi hermana nos miraba y sentenciaba irónica: 'ya sólo os quedan dos años'. Y nosotras nos mirábamos también y nos reíamos, como tontas, como niñas, como niñas tontas, como lo que éramos en aquel entonces, en aquellos días dorados que aún estando tan lejanos, me parece poder tocar con la punta de los dedos con tan sólo escuchar una canción, ver una foto, notar un perfume y recuerdo de golpe el olor de la casa, la luz inclinada sobre las camas de mi cuarto donde nos encerrábamos a hablar durante horas, la temperatura de las tardes. Mi hermano interrumpía, le gustaba bromear con mi amiga, hacerla reír o rabiar; en mi casa decían que era muy guapa; yo creo que lo era. Era la libertad de los días del verano en un pueblo de calles conocidas, de gente conocida, un pueblo sin distancias ni misterios; un pueblo con un lago y un verano largo y cálido que nos cobijaba y nos proporcionaba todos los ingredientes que pasados los años necesitaríamos para recordar, para no enterrar lo vivido, para revivirlo. Supongo que mi disco duro ha pasado los recuerdos por un cedazo para que sólo quedara a la vista lo bueno, lo dulce, lo grato de aquellos días. Oh, la benevolencia de la memoria selectiva!!
lunes, 12 de diciembre de 2011
Un día como hoy
Le compré un pequeño reloj de pulsera sin demasiado valor y lo agradeció como si fuera de oro puro, como lo agradecía todo, con la sonrisa de sus ojos claros y sus gestos suaves. Era un mes de noviembre hoy ya lejano; ella estaba torpe y a mi me incomodaba su torpeza: yo tenía prisa, la urgencia por hacer cosas que ahora me parecen tonterías si las comparo con un pequeño paseo a su lado, una conversación, un ratito a su lado en silencio. Las personas nos parecen eternas, pero no lo son; un día el pequeño reloj se paró, había dado ya muchas vueltas a su minutero y estaba exhausto, como ella. A veces miro mi reloj con una mezcla de temor y esperanza, luego oteo el cielo buscándola.
jueves, 8 de diciembre de 2011
Un dia de otoño, casi de invierno, que no lo parece.
Mi blog se llama 'veranos cortos' porque el verano es un tema recurrente, casi una obsesión en mi vida. Desde que recuerdo, he esperado los veranos como lo mejor que podía sucederme en la vida: los días largos y cálidos, las interminables horas de luz y ocio, el bullicio en las calles, el lago de mi infancia....
Ahora que soy más mayor me doy cuenta de que el verano, con ser bueno, no es ni mucho menos lo mejor que me puede pasar en la vida y estoy más que al corriente de que las cosas malas, terribles, pueden pasar también en verano, que el solsticio de mis devaneos juveniles no es un amuleto contra las contrariedades de la vida. Sí, lo sé, lo he aprendido, pero me sigue emocionando la llegada del verano, es algo así como lo de 'las penas con pan son menos', es como si esa estación tuviera por lo menos el pequeño o gran poder de suavizar la tristeza, volverla más amable, más llevadera. Por eso quiero terminar esta primera entrada con unos versos de Eloy Sánchez Rosillo, un poeta actual al que admiro y persigo por las librerías y con el que comparto el
gusto por los días del estío.
"Si cuando ya no esté
alguien por mí se interesara,
decidle cuánto amaba los veranos".....
......"así que ya sabéis;
si alguien por mi pregunta
cuando yo para siempre me haya ido,
recordadle que fui
amigo del verano
y que por él -y por
algunas otras cosas
que al verano equivalen-
era hermoso estar vivo
y era la vida misericordiosa"
Nada más por hoy, espero no haberos cansado y espero que alguien conteste a mis comentarios.....
martes, 6 de diciembre de 2011
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